10 ene. 2014

Bibliotecas


[...] Pero tengo que reconocer que las palabras que más me han emocionado han sido las que me han escrito desde algunas bibliotecas, por lo general, bibliotecas pequeñas, de pueblo. Siento un gran cariño por estas bibliotecas y por las personas que se baten el cobre a diario contra los políticos de turno por su supervivencia. Cariño, claro, y también admiración.

En nuestro país no existe un hecho cultural tan importante como las bibliotecas. Esto debería saberlo todo el mundo. Al cabo de un año, y sin contar las bibliotecas escolares, son aproximadamente doscientos cincuenta millones los usuarios de las bibliotecas –y no estoy exagerando, los datos son del Ministerio de Cultura–. ¿Qué otro hecho cultural podría congregar a tantas personas? Por eso, resulta doloroso y triste ver el trato que las instituciones –salvo honrosas excepciones–, empezando por el propio Ministerio, están dando a las bibliotecas: presupuesto cero para la adquisición de libros u otros materiales, recortes de personal, recortes de horario, supresión de actividades... Hemos tenido que soportar declaraciones de algún político afirmando impunemente que las bibliotecas no son rentables. Y quizá por ese motivo, esas “lumbreras” que nos gobiernan, y que lo único que tienen es el poder, se han permitido cerrarlas o, simplemente, dejarlas morir por asfixia. ¡¿Pero a qué tipo de sociedad quieren llevarnos?! [...]

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Reflexión con el comienzo del nuevo año en el facebook del escritor Alfredo Gómez Cerdá